jueves, 24 de febrero de 2011

Dar Moha


Como mis amigas son unas santas y me acompañan sin protestar
a cualquier parte (gracias chicas!) ayer nos fuimos a Dar Moha, un marroquí en el Barrio de las Letras que se me había antojado probar.


El chef Moha se formó en la escuela de hostelería de Ginebra y tras 14 años trabajando en hoteles de lujo de Suiza y Estados Unidos, en 1998 regresó a Marrakech e inauguró su restaurtante
Dar Moha, donde elabora platos de origen marroquí pero con toques franceses. Este restaurante es espectacular, con unos jardines maravillosos, unos patios con fuentes y suave música de fondo.

Pues en Dar Moha ("
la casa de Moha") Madrid no hay mosaicos, ni patios árabes con delicadas fuentes, ni ná de ná. Y lo de la cocina fusión franco-marroquí es porque las recetas son deliciosas pero las cantidades a la francesa, tan ridículas que al cerebro no le da tiempo a procesar e identificar los sabores antes de tragarlo. Pedimos unos mezze en platitos tamaño Barriguitas y una crujiente pastela de codorniz fina como papel de fumar. Y el tajine de pollo (dos muslitos de un pollo anoréxico) y el cous-cous de foie-gras también muy bueno.

Tengo que aclarar que el problema está en que no te asesoran: pedimos todo para compartir y evidentemente nos clavábamos los tenedores en las manos para llevarnos el último garbanzo. Como la carta de vinos tenía pocas referencias, nos dimos a la cerveza marroquí Casablanca, que me gustó mucho.



NOTA: salimos a 38 euros por barba con propina.




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